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¡Qué sabio es saber que no sabemos! / The wisdom behind our accepted ignorance.

Fotografía de un tardígrado, quizá la criatura más resiliente del planeta. Miden aprox. 0.5mm / Photo of a tardigrade, perhaps the most resilient creature on the planet. Approx. 0.2in.

ESPAÑOL:

Lo admito, la ignorancia me apasiona. Bueno, lo que quiero decir es que me entusiasma reconocer que sabemos muy poco y cuán recientes son nuestras revelaciones. Al pensarlo siento como si me poseyera el espíritu de un tal Sócrates y me sacudiera violentamente, exigiéndome humildad, apertura y contrición. Aprovechando tan filosófico rapto (por no decir ateniense posesión) únanse a un viaje de descubrimiento, les prometo que también les entusiasmará.

1543, Alemania: Copérnico publica su obra magna postulando que la Tierra no es el centro del Universo y que giramos alrededor del Sol. 1610: Galileo apunta al cielo y comprueba las ideas de Copérnico y sufre la persecución de la iglesia por ello (“Eppur si muove.”) Holanda, 1670: Antonie van Leeuwenhoek apunta un sencillo microscopio a una gota de agua y descubre la existencia de los microorganismos. Estos seres son las bacterias, protozoarios, virus y similares que componen al menos el 15% de la biomasa del planeta (los animales somos alrededor del 2%) y que habitan literalmente todo, desde la atmósfera alta hasta los océanos y kilómetros bajo la superficie de la tierra, pasando por nuestras entrañas.  Su descubridor fue ampliamente atacado en su momento por presentar una “insensatez”. 1740-1800: Benjamin Franklin y otros pioneros descifran la naturaleza de la electricidad. 1773: descubrimiento de los tardígrados, pequeños animales que en su estado de hibernación se muestran “a prueba de todo” pues pueden resistir desde el calor extremo, la desecación, el frío intenso, la radiación y hasta el vacío del espacio. 1801: Thomas Young demostró la extraña dualidad onda-partícula de la luz. Esta es buena: hace solo ~200 años (1824) se presenta al fósil del Megalosaurus, primer dinosaurio formalmente reconocido. Esos animales reinaron por casi 200 millones de años, y nosotros nos dimos cuenta hace tan solo 200… una jurásica diferencia. Una vez más, los ataques y burlas ante el descubrimiento fueron la norma en su tiempo. Luego a mediados del siglo XIX, Charles Darwin publicó su teoría de la evolución por selección natural, coincidiendo con Pasteur y Koch y su teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades (anteriormente las explicaciones rayaban desde los “humores”, los “malos aires” y los castigos divinos). En 1869, desde Rusia, Dmitri Mendeléyev presentó al mundo a los elementos químicos organizados en la tabla periódica, sufriendo burlas y escarnio público por considerarse “adivinación” o “misticismo” al proponer la existencia de elementos aún no descubiertos. Casi empezando el siglo anterior, Henri Becquerel y los Curie descubrieron la radioactividad, abriendo la puerta a la era atómica: tratamientos para el cáncer, reactores, fisión, fusión y lamentablemente las armas nucleares.

“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.”

Isaac Newton

Vamos ahora al siglo XX. 1903: primer vuelo de los hermanos Wright – muy a pesar de lo predicho por el cálido de Lord Kelvin (pun intended), quien en 1895 dijo: “El vuelo de máquinas más pesadas que el aire es impracticable, si no totalmente imposible” y en 1902: “No tengo ni un ápice de fe en la navegación aérea que no fuese en globos” -. 1905: Albert Einstein postula la teoría especial de la relatividad, y diez años después, la relatividad general. El hito siguiente es mi favorito: en 1924 Edwin Hubble demostró que el universo se extendía mucho más allá de la Vía Láctea. Sí, leíste eso bien: hace solo un mísero siglo pensábamos que el Universo era la Vía Láctea (hoy sabemos que hay por lo menos dos billones (sí, billones con B) de galaxias en el Universo. Para efectos de comparación nótese que la primera imagen de campo profundo del telescopio espacial James Webb (conocida como SMACS 0723), que abarca una porción del cielo equivalente a un grano de arena sostenido con el brazo extendido, capturó miles de galaxias. ¡Ups! Pequeño error de juicio por nuestra parte… Década de los 30, Meitner y Hahn lograron la fisión nuclear, Fritz Zwicky propone la existencia de la materia oscura y Baade postula la existencia de las hoy “rutinarias” supernovas. En 1938, el hallazgo de un pez celacanto vivo en Sudáfrica conmocionó a la biología al tratarse de una especie considerada extinta hace millones de años. 1957: lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik. Avanzando a la década de 1960, la confirmación de la tectónica de placas validó finalmente la deriva continental de Mr. Wegener, a quien tanto ridiculizaron en vida. 1969: Brock descubre a los microorganismos extremófilos capaces de vivir en aguas ardientes. A partir de ahí, se expande el concepto con nuevas especies capaces de soportarlo todo: extrema acidez, radiación, frío y altas presiones (incluyendo las habilidades del ya mencionado tardígrado). Por supuesto, ese mismo año aluniza el Apolo 11. 1971: se comprobó que Cygnus X-1 era el un agujero negro – el primero formalmente en registro. Seis años más tarde (hace 48 años), el sumergible Alvin halló vida quimiosintética en fuentes hidrotermales abisales. Esto fueun descubrimiento biológico asombroso: son seres que habitan en la más absoluta oscuridad, kilómetros bajo la superficie y no requieren de la energía solar para sobrevivir. Encontramos de la nada ecosistemas de gusanos, crustáceos, y bacterias que se alimenta del calor y los químicos emanados por fuentes termales en el fondo de los océanos, sin mediar fotosíntesis de por medio – impresionante. En 1989 se descubren los extraños rayos en la alta atmósfera llamados “Sprites” y “Elves”, algo anteriormente calificado como leyendas de pilotos comerciales.  En 1992, se confirmó la presencia de hielo en Marte (acabando con décadas de burlas sobre “perseguir espejismos”). Y luego, menudo logro: hace solo 31 años, en 1995, se detecta el primer exoplaneta (hoy hay más de 6000 formalmente reconocidos y 8000 más en investigación, y la cuenta solo sigue subiendo). Ya en el siglo XXI, la misión LCROSS confirmó en 2009 la existencia de agua en la Luna, mientras que en 2015 la colaboración LIGO detectó por primera vez ondas gravitatorias. Nuevo hito: detección del primer objeto ajeno al Sistema Solar, el aún polémico “Oumuamua”, sobre cuya naturaleza los astrónomos no se ponen de acuerdo. Para finalizar este alocado recuento, una nueva frontera: en 2022, el despliegue de los Modelos de Lenguaje de Gran Escala (LLM) marcó la llegada de una inteligencia artificial generativa plenamente funcional, casi un “alienígena” pensante activo en el planeta.

“El problema fundamental del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas.”

B. Russell

Nuestra especie – el homo sapiens – tiene aproximadamente unos 300.000 años por aquí, contrastemos esa cifra con el anterior recuento que no abarca ni siquiera cinco siglos. Nuestro limitadísimo conocimiento es muy reciente, está evolucionando todo el tiempo y solo nos abre la razón a más y mejores preguntas. Hubo un tiempo en que el Sol giraba en torno nuestro, en que los rayos eran el martillo de los dioses, en que nos enfermábamos por castigo divino, en que los seres vivos estaban hechos de sustancias mágicas, en que no existían los dinosaurios, en que toda la vida del planeta dependía de la fotosíntesis, en que nada más pesado que el aire podía volar, en que no sabíamos de la radioactividad… ¡y todo eso siempre había estado ahí! Era cuestión de abrir la mente y mirar no solo con nuevos instrumentos, sino con nuevos ojos. Una compilación como la anterior debe impelernos a la humildad: la evidencia es incontestable y la honestidad intelectual debería ser la marca de nuestra humanidad. Mi punto es: ¿Cuántas de estas ideas serán revisadas a futuro – o ya sin eufemismos – ¿qué tan equivocados estamos hoy por hoy, y qué tanto lo estaremos mañana? ¿Por qué somos tan reacios a los nuevos descubrimientos y tan prontos a atacar y ridiculizar a nuestros pioneros? ¿Qué clase de absolutas sorpresas nos esperan aún en el fondo de los océanos, en los hielos y las profundidades de Marte, en los océanos de Encelado, en Europa, en Titán? ¿Qué habrá en esos casi infinitos otros mundos alrededor de otras tantas estrellas? ¿Hasta dónde llegará la Inteligencia Artificial? ¿Habrá algo más allá de la muerte? ¿Qué es la consciencia? ¿Qué hay más allá del límite visible del Universo? ¿Qué son la materia y la energía oscuras? ¿Será posible viajar en el tiempo? Se me ocurren tantas y tantas preguntas, y ninguna es descabellada. Simplemente es de sabios saber que no sabemos. Humildad, apertura, esperanza.

Han pasado casi 2500 años pero Sócrates aún nos susurra al oído: “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Qué hermoso es saber que no sabemos, que fascinante es abrir la mente y el alma a la posibilidad de nuevos descubrimientos y aventuras.

🖖Larga vida y prospera,

Fernando


ENGLISH:

I admit it, ignorance fascinates me. Well, what I mean is that I am thrilled to acknowledge how little we know and how recent our revelations are. Thinking about it makes me feel as if I were possessed by the spirit of a certain Socrates, shaking me violently and demanding humility, openness, and contrition. Taking advantage of such a philosophical rapture (not to say Athenian possession), join me on a journey of discovery—I promise you will be thrilled too.

1543, Germany: Copernicus publishes his magnum opus, postulating that the Earth is not the center of the Universe and that we revolve around the Sun. 1610: Galileo points to the sky, proves Copernicus’s ideas, and suffers persecution by the church for it (“Eppur si muove.”) Netherlands, 1670: Antonie van Leeuwenhoek points a simple microscope at a drop of water and discovers the existence of microorganisms. These beings are the bacteria, protozoa, viruses, and the like that make up at least 15% of the planet’s biomass (we animals are around 2%) and literally inhabit everything, from the upper atmosphere to the oceans and kilometers below the Earth’s surface, including our insides. Their discoverer was widely attacked at the time for presenting “foolishness.” 1740-1800: Benjamin Franklin and other pioneers decipher the nature of electricity. 1773: Discovery of tardigrades, tiny animals that in their hibernation state prove to be “indestructible” as they can resist extreme heat, desiccation, intense cold, radiation, and even the vacuum of space. 1801: Thomas Young demonstrated the strange wave-particle duality of light. This is a good one: only ~200 years ago (1824), the fossil of the Megalosaurus, the first formally recognized dinosaur, was presented. Those animals reigned for nearly 200 million years, and we realized it just 200 years ago… Holy Jurassic difference, Batman! Once again, attacks and mockery toward the discovery were the norm in its time. Then, in the mid-19th century, Charles Darwin published his theory of evolution by natural selection, coinciding with Pasteur and Koch and their germ theory of disease (previously, explanations ranged from “humors” and “bad air” to divine punishments). In 1869, from Russia, Dmitri Mendeleev presented the chemical elements organized in the periodic table to the world, suffering mockery and public scorn for it being considered “divination” or “mysticism” when proposing the existence of undiscovered elements. Almost at the start of the previous century, Henri Becquerel and the Curies discovered radioactivity, opening the door to the atomic age: cancer treatments, reactors, fission, fusion, and unfortunately, nuclear weapons.

“Education is a progressive discovery of our own ignorance.”

W. Durandt

Let’s move now to the 20th century. 1903: The Wright brothers’ first flight—much to the dismay of what was predicted by such a hot character as Lord Kelvin (pun intended), who in 1895 said: “Flight by machines heavier than air is impractical, if not utterly impossible” and in 1902: “I have not the smallest molecule of faith in aerial navigation other than ballooning.” 1905: Albert Einstein postulates the special theory of relativity, and ten years later, general relativity. The next milestone is my favorite: in 1924, Edwin Hubble demonstrated that the universe extended far beyond the Milky Way. Yes, you read that right: just a miserable century ago, we thought the Universe was the Milky Way (today we know there are at least two trillion [yes, trillion with a T] galaxies in the Universe). For comparison, note that the first deep-field image from the James Webb Space Telescope (known as SMACS 0723), which covers a slice of sky equivalent to a grain of sand held at arm’s length, captured thousands of galaxies. Oops! A slight error in judgment on our part… In the 1930s, Meitner and Hahn achieved nuclear fission, Fritz Zwicky proposed the existence of dark matter, and Baade postulated the existence of what are now “routine” supernovae. In 1938, the discovery of a live coelacanth fish in South Africa shocked biology, as it was a species considered extinct for millions of years. 1957: Launch of the first artificial satellite, Sputnik. Moving to the 1960s, the confirmation of plate tectonics finally validated Mr. Wegener’s continental drift, whom they ridiculed so much during his lifetime. 1969: Brock discovers extremophile microorganisms capable of living in scalding waters. From there, the concept expanded with new species capable of enduring everything: extreme acidity, radiation, cold, and high pressure (including the abilities of the aforementioned tardigrade). Of course, that same year Apollo 11 lands on the moon. 1971: Cygnus X-1 was proven to be a black hole—the first formally on record. Six years later (48 years ago), the submersible Alvin found chemosynthetic life in abyssal hydrothermal vents. This was an astonishing biological discovery: these are beings that inhabit absolute darkness, kilometers below the surface, and do not require solar energy to survive. Out of nowhere, we found ecosystems of worms, crustaceans, and bacteria that feed on the heat and chemicals emanating from thermal vents at the bottom of the oceans, without any photosynthesis involved—impressive. In 1989, strange flashes in the upper atmosphere called “Sprites” and “Elves” were discovered, something previously dismissed as commercial pilots’ legends. In 1992, the presence of ice on Mars was confirmed (ending decades of mockery about “chasing mirages”). And then, what an achievement: just 31 years ago, in 1995, the first exoplanet was detected (today there are more than 6,000 formally recognized and 8,000 more under investigation, and the count just keeps rising). Already in the 21st century, the LCROSS mission confirmed the existence of water on the Moon in 2009, while in 2015 the LIGO collaboration detected gravitational waves for the first time. A new milestone: detection of the first interstellar object from outside the Solar System, the still-controversial “Oumuamua,” whose nature astronomers still cannot agree on. To conclude this wild recount, a new frontier: in 2022, the deployment of Large Language Models (LLMs) marked the arrival of a fully functional generative artificial intelligence, almost an active thinking “alien” on the planet.

“Real knowledge is to know the extent of one’s ignorance.”

Confucius

Our species—Homo sapiens—has been around for approximately 300,000 years; let us contrast that figure with the previous recount, which does not cover even five centuries. Our extremely limited knowledge is very recent, it is evolving all the time, and it only opens our minds to more and better questions. There was a time when the Sun revolved around us, when lightning was the hammer of the gods, when we fell ill due to divine punishment, when living beings were made of magical substances, when dinosaurs did not exist, when all life on the planet depended on photosynthesis, when nothing heavier than air could fly, when we knew nothing of radioactivity… and all of that had always been there! It was a matter of opening the mind and looking not only with new instruments, but with new eyes. A compilation like the one above must compel us to humility: the evidence is undeniable, and intellectual honesty should be the hallmark of our humanity. My point is: How many of these ideas will be revised in the future—or without euphemisms—how wrong are we today, and how wrong will we be tomorrow? Why are we so reluctant to accept new discoveries and so prone to attack and ridicule our pioneers? What kind of absolute surprises still await us at the bottom of the oceans, in the ice and depths of Mars, in the oceans of Enceladus, in Europa, in Titan? What will be lurking in those nearly infinite other worlds around so many other stars? How far will Artificial Intelligence go? Will there be something beyond death? What is consciousness? What lies beyond the visible limit of the Universe? What are dark matter and dark energy? Will it be possible to travel in time? So many questions and none is wild or far-fetched. Wisdom is about knowing that we don´t know. Humility, mind openness, hope.

It´s been nearly 2500 and Socrates still resonates in our ears: “True wisdom resides in acknowledging our ignorance”. How enlightening is it to recognize that we don´t know, how fascinating is it to open minds & hearts to the possibility of new findings and running new adventures.

🖖Long life and prosper,

Fernando


La Era Cuentozoica: cuando los relatos matan los datos

A los científicos les encantan los nombres curiosos. Por ejemplo, hablan de eras geológicas, es decir, intervalos de tiempo desde que se formó la Tierra. Así, tenemos la Era Arcaica, la Paleozoica, la Mesozoica… Llegamos finalmente a la Era Antropozoica, momento festivo para nosotros los humanos pues fue entonces cuando nos apoderamos del escenario planetario (a costa de todas las demás especies). Pero bueno, me parece que con el sorprendente retorno de cierto personaje a la Casa Blanca podemos confirmar el advenimiento de una nueva etapa, una “Era Cuentozoica” en donde ya no es el ser humano el depredador supremo. Ahora a nivel global manda la fábula, el cuento, el discurso, la hablada, el mito. Y hemos elegido entregar el poder voluntaria, incondicional e irracionalmente. Incluso acaso permanentemente.

La ironía es que en esta “Era Cuentozoica” la información sobra. Está al alcance de todas y todos, es cuestión de sacar el celular del bolsillo, si no es que ya lo tenemos en la mano. Más son tantos los datos y es tanto el vértigo de este mundo moderno que para las masas, es imposible sacar algo en claro. ¿Por qué habría de preocuparme a mí el cambio climático, una guerra lejana o los derechos de otros si la gasolina está tan cara? ¿Quiénes son los buenos y quiénes son los malos? ¿Estoy hablando con una persona, con una inteligencia artificial, con un híbrido – y será que eso últimamente importa? ¿Quién dice la verdad y quién miente? Es más, ¿existe alguna verdad, o al menos, alguna verdad relevante para mí?

En medio de este caos, en medio de la vorágine de este mundo Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo (mundo “VUCA” según lo caracterizó el Pentágono) lo único que siente el pueblo son náuseas. Las redes sociales solo han servido para aumentar la confusión. La solución práctica que hemos encontrado es seguir el incauto ejemplo de Luis Miguel: “Miénteme, como siempre / Por favor miénteme / Necesito creerte / Convénceme”. Sí, hemos optado por creernos alguna historia, algún cuento que podamos entender y sobre todo que nos ofrezca consuelo. Así lo han entendido una multitud de políticos a nivel mundial y todos en coro, como nunca en la historia, todos nos cuentan cuentos. El autodenominado “Hombre Sabio” (Homo Sapiens) le ha entregado un cheque en blanco al Hombre Fuerte (Homo Fortis). Estos últimos nos recetan un coctel de sedantes verbales y analgésicos actorales día y noche y eso parece ser suficiente; independientemente de hechos, evidencias, argumentos y resultados. Es la era del discurso, del verbo inflamado, del golpe en la mesa. Nothing else matters

¿Esperanza? Creo que sí, pero no a corto o mediano plazo. Dice la milenaria sabiduría india que “todas las cosas viajan inexorablemente hacia su contrario”. El péndulo de la historia volverá a oscilar y de alguna manera encontraremos el camino. Una novedosa legislación australiana que prohíbe las redes sociales para los menores de dieciséis años apunta en la dirección correcta.

Mi punto es sencillo: que no nos arrullen con cuentos de hadas. Una vez dormidos, pueden suceder muchas, muchas cosas. Podríamos tener un muy amargo despertar….

Sapere Aude,

Fernando

Photo by Natalia Y. on Unsplash

Opinión: Seduciendo al idiota que hay en mí

De sirenas, políticos y ahogados…

Cantos de sirena resultan en patadas de ahogado…

Una vez más y como le sucede continuamente a este su ensayista aficionado favorito (¡Plop!), pues me ha picado una idea. Como en tantas ocasiones, sucedió mientras tomaba una ducha. Me bajaba el champú por la cara (higiene antes que calvicie) y recordé un par de videos y noticias sobre campañas políticas muy actuales en un gran país del norte. En medio del jabón y la comezón en los ojos tuve que sonreír una vez más. Fue una sonrisa algo mordaz, mitad satírica, mitad tristona, con acentos de punzante ironía y notas de estoica aceptación. Noté de repente que tenía también un fuerte sabor a champú, lo que me trajo de vuelta a la realidad entre vertiginosos enjuagues faciales. Me propuse entonces poner por escrito el tema, para mi propia salud mental y nuestra íntima conversación. Les cuento ahora, ya seco y confortable, lo que estaba pensado.

Pensaba que la Política -con “P” mayúscula de “Planificar”, de “Perspectiva”, de “Pensar” -se supone que coloca en puestos críticos a personas calificadas para los mismos. Debería ser la venturosa conjunción de una demanda de altos requisitos con una oferta por ello muy especializada. Los puestos Políticos (senadores, alcaldes, ministros, presidentes, diputados y afines) demandan conocimiento, entrega y ética. Pero en estos tiempos que corren, los políticos (ahora sí, con “p” minúscula de “pillo”, de “patán”) son cualquier cosa menos eso. Hoy más que nunca los políticos (o para mayor precisión, la imagen que representan, construida a través de sus equipos de campaña, consultores y otros engendros de esa ralea) son más bien magos de feria. Diríamos, prestidigitadores baratos dedicados a distraer nuestra atención. Apelan a recursos audiovisuales, a retórica de embustero, a aspavientos infantiles. ¿Cómo es posible que haya políticos que aspiran a elegirse con eslóganes como “Balas, Bebés, Jesús”? (no me pregunten…) ¿Cómo puede un político en ejercicio de un cargo público de primer nivel dejarse decir que el gobierno “quiere saber a qué hora va usted al inodoro”? ¿Cómo puede alguien argumentar que las armas automáticas con que se cometen las masacres no son de manera alguna un elemento en esas tragedias? Estas y otras muchas preguntas me hacía yo mientras aplicaba el champú. Creo que emiten estos horripilantes cantos porque nos saben marineros asustados en medio de las tormentas actuales, con oídos prestos a sus voces de sirena. Son voces que simplifican problemas complejos, tonadas que cargan las culpas en “otros”, melodías que bloquean las conversaciones importantes. Entonces y a partir de burlas, cortinas de humo y otras canalladas matan la conversación. Y nosotros, como hipnotizados, ni nos hemos percatado de nada. Se acabó el diálogo y el debates. Sin apenas notarlo nos estamos dando de batazos defendiendo a la sirena de nuestra predilección. ¿Y el cambio climático? ¿Y la economía? ¿Y la desigualdad? ¿Y la deforestación? Nada, cero, conjunto vacío. De aquellos virulentos polvos, estos radioactivos lodos. Porque, de nuevo, de lo que se trata es de embrujarnos, de hechizarnos, de encontrar una fibra sensible (armas, aborto, religión… lo que sea) ante lo cual el resto del mundo se desvanezca ante nuestros ojos y convierta al político en un mesías de pacotilla. Se vende como ungido salvador para su ejército de hipnotizados seguidores con anteojeras ideológicas que aseguran paso de percherón.

“Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.”

Aldous Huxley

“¿Qué hay de nuevo en todo esto?”, se preguntarán. Pues nada y todo. Nada porque los políticos siempre han utilizado este tipo de estratagemas. Todo, porque antes se trataba de la sirena que cantara más afinada, la de la mejor tonada. Antes también vendían humo, pero humo no tóxico. Hoy en día la calidad del gusto político promedio está a la par del musical, pues ahora se trata de seguir a la sirena más estruendosa, la más discordante, la más tóxica. A ratos pareciera que intencionalmente buscamos la peor opción. Algo así como locura colectiva. Nos guían solo las emociones, el enojo, nuestro cerebro primitivo, el “imbécil” reactivo e impulsivo que habita en mí. A ese tipejo no le importan razonamientos ni argumentaciones, una vez que se ha decantado por una opción, parece misión imposible sacarlo de su trinchera por más evidencias que salgan a la luz. ¿Por qué cuesta tanto decir “me equivoqué”? ¿Por qué tanto orgullo de nuestra parte? ¿Por qué hacemos de la política algo personal y eminentemente subjetivo, sin espacio alguno para la razón y los acuerdos? ¿Por qué siempre el grito y nunca la escucha? ¿Por qué?

Usualmente las referencias a las sirenas mencionan su belleza y sus cautivantes cantos. Lo que olvidamos de esta leyenda es la segunda y trágica parte del mito. Sí, aquella que cuenta que si un desgraciado marinero les escuchaba se lanzaba por la borda, siguiéndolas embelesado hasta el fondo para no salir jamás. Cuidado. Si vamos a prestar oídos a las sirenas modernas, hagamos las de Ulises y atémonos al mástil de la razón. Mejor aún, hagamos lo que su tripulación y tapémonos los oídos: somos débiles y ellas muy seductoras. La democracia actual se está convirtiendo en un circo de lo grotesco más que un análisis colectivo de problemas, contextos y candidatos. Y de paso, la turba de sirenas políticas está descoyuntando la sociedad.

Siento la necesidad urgente de otra ducha, les dejo.

Fernando

Foto de Stormseeker en Unsplash

PS: ya que estamos hablando de sirenas, terminemos con una nota más positiva. Un clásico…

Internet de los Mocos (IoM)

Una perturbadora idea me persigue desde hace meses. Naturalmente, mi atención sobre este desagradable tema nació con esta agotadora pandemia. Que “fregado”, pero lo cierto es que vivimos en medio de una red global de la cual casi no tenemos conciencia: la Internet de los Mocos (IoM, ahora que está de moda ponerle acrónimo hasta a las texturas del aguacate). Así como lo oye: los humanos estamos conectados no solo por lazos genéticos, económicos, y sentimentales, sino que nuestras interacciones físicas implican además un vivo intercambio de babas. Es decir, una interfase “B2B” (baboso to baboso). Es francamente repulsivo, lo sé, pero no por ello deja de ser la más pura y pegajosa verdad. Cada vez que nos colocamos a menos de 2m de distancia, cada vez que no usamos una mascarilla, cada vez que nos tocamos, pues estamos intercambiando algo más que emociones e información:.. ¡ugh!

Diantres, es que en esta “internet de los mocos”, cada uno de nosotros actúa cual un “nodo” o “terminal” y nuestra burbuja social, ese núcleo familiar con el que convivimos funciona cual “clúster” o “racimo” donde estamos todos revueltos en una sola “sopa de babas”. Desde esta perspectiva las aglomeraciones de personas pueden actuar como verdaderos “hubs” de intercambio de gérmenes. Que le vamos a hacer, hay una correlación inversa entre lo “cool” o “encendida” de la fiesta y la higiene del evento. ¿Ejemplos? Fácil: entre más se llena la discoteca y más “prendido” el baile, pues mayor intercambio de sudores. Entre mejor el partido de futbol y más eufóricas las graderías, pues mayor la lluvia de babas: ¡goooool! Ni hablar de un concierto o un espectáculo masivo: nos une no solo la “vibra” y la energía, sino todo un ecosistema de fluidos, mucosidades y gérmenes… ¡Santos conciertos contagiosos, Batman! Desde esta perspectiva aquello de que una canción es “pegajosa” adquiere una connotación muy pero muy literal.. Deberíamos inventar entonces una nueva unidad de medición para este fluido asunto. Atención, Humanidad, escuchad atenta: postulo aquí y ahora un nuevo concepto, los “Mbps” (Mocos bandoleros por segundo); ¿qué tal?

Pensémoslo un momento: la relación de microorganismos vs células humanas en un adulto es de un asombroso 10 a 1: así es, nos llevan una ventaja asombrosa. Estos diminutos polizones tienen en promedio mucho menor volumen y masa que nuestras células, por lo que solo el 3% de nuestro peso corporal es reflejo de nuestros más cercanos acompañantes. Aún así, y para ponerle números al asunto, si Ud. pesa dígase unos 60 kilos (más o menos 132 libras), entonces es usted él o la feliz propietaria de aprox. 2 kilos (6 libras aprox.) de bichitos microscópicos de todo tipo: ¡felicidades! Que no se diga entonces que no contamos con nuestra propia audiencia; se equivoca Alejandro Sanz y toda la pléyade de poetas y cantantes: no existe aquello de “mi soledad y yo”, sino más bien “mi microbioma y yo”. Avisados estamos, afine bien en la ducha. Desde lo más íntimo de nuestro ser, nos acompañan trillones y trillones de cercanísimos amigos. La mayoría son inofensivos y más bien necesarios para el buen desempeño de las funciones corporales, pero los “chicos malos”, cabalgando sus mocosas motos pandilleras, han aprendido que estimulando reflejos como el estornudo, la tos y en general las secreciones de fluidos de nuestros cuerpos obtienen paquetes “todo incluido” para irse de viaje. Los peores de ellos son los recién llegados de otras especies y/o geografías, pues nuestro sistema inmunitario – el equivalente a nuestras fuerzas de defensa – aún no los conoce y no tiene las armas para combatirlos. Estos son los generadores de pandemias. El último de estos inmigrantes que cruzaron sin visa ni pasaporte la frontera de las especies es el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19. Ya ven, estos bichos son los originales “mojados” (nunca mejor usado el término).

Este intercambio de mocos y gérmenes, como apuntó el genial Orson Welles en “Guerra de los Mundos”, ha estado con nosotros, o por mejor decir, con la vida animal sobre la Tierra, por eones. Me pregunto entonces si nuestros pensamientos, ideas y sentimientos son íntegramente los nuestros y no el reflejo de la sutil insinuación de lo que los ejércitos que nos acompañan nos susurra quietamente. ¿Nos habrán “hackeado” ya hace tiempo? Tal vez lo que le vemos de atractivo al chico o chica en cuestión va más allá de figuras y feromonas. De pronto y tenemos un coro de “firmicutas“, “actinobacterias“, “ciadosporiums“, “lactobacilus” y otros miles de románticos secuestradores diciéndonos al oído “Mira pues, que guapa está, no? Mira que clase de microbiomas tiene!” “Que tipo más atractivo, que clase de triponema tendrá…” “Anímate pues, lactobacilo mata galán”…. No en vano una buena salud va de la mano de que los “chicos buenos” estén también contentos: pregúntele a cualquiera que se le haya pasado la mano con los antibióticos, por no mencionar los estragos que puede ocasionar una fuerte diarrea a la tan elegantemente etiquetada “flora intestinal”: considerando el aroma del jardín en cuestión, lo de licencia poética se queda muy pero muy corta.

Ahora bien, el fatídico 2020 nos enseñó que necesitamos establecer un sistema de “firewalls” (“cortafuegos” o “diques”) que nos permitan controlar y de alguna manera, detener o al menos ralentizar el intercambio de babas en tiempos de pandemia (bajar el “Mbps”, según nuestra nueva y húmeda definición). Concluyo además que convertise en un germofóbico no es la solución. Cortar de raíz nuestra conexión con la “internet de los mocos” no es una buena idea. Vivimos en simbiosis con estos canallas, nos necesitamos los unos a los otros y nuestro sistema inmunitario seguramente nos daría un “golpe de Estado” a falta de enemigos externos donde quemar pólvora y ansias . Sin embargo, una versión moderada de estas medidas de protección en donde priven los protocolos de lavado de mano, la desinfección de algunas superficies y similares deberían convertirse en un nuevo estándar, una nueva normalidad. En un mundo con cerca de 8.000 millones de babosos hiperconectado por vuelos transatlánticos, zumbando con autopistas y trenes de alta velocidad, bailando en cerrados cruceros, gritando con delirantes eventos masivos sumado a la invasión y destrucción de nichos ecológicos y un larguísimo etcétera de otras lindezas; pues tenemos que mitigar de alguna manera el aumento del riesgo que todo este jaleo implica.

¡Vamos, que hemos sido unos grandes cochinos: sigamos lavándonos las manos mis amigos!

Un higiénico saludo,

Fernando

Fuentes: NIH Human Microbiome Project defines normal bacterial makeup of the body

WHO: Naming the coronavirus disease (COVID-19) and the virus that causes it

Photo by Anastasiia Chepinska on Unsplash

No, a year is not equivalent to 365 days (that is, project-wise).

I hope that through the title I already have your attention: it´s a bold statement, I know. Still, my point is not driven from a post holidays´ bad hangover or an astronomical delusion. Because yes, the 2021 gregorian calendar has 360 days to go (five gone by now), but this is more sort of a reminder, a call for awareness for decision makers, namely C-Suite, Executives, Managers, PMs etc. now that we are opening the 2021 cycle. In the following paragraphs I´ll explain myself, so bear with me.

For starters, unless your projects run in the same way as your operations (24×7), we are tricking ourselves from the very beginning of our planning exercise: most of us have a deep, almost subconscious assumption (sort of a collective verbal agreement) that concurs that the project has 365 days per year to exploit. Well, that is normally not the case. Let´s start with the ends, I mean the weekends. I have done some research (my data sources are Wikipedia and ourworldindata.org) and assuming Saturdays and Sundays are off and 52 weeks per year in average, then we got 104 days less. After adding the average number of paid holidays (11 is a rounded average worldwide, 13 is the mode), the result is that we loose about 34% of the year calendar days due to weekends and holidays. That leaves us with approx. 240 days to go. Still, if we examine this count from a realistic perspective, we must consider that the last weeks of the year are quite low productive, as the first one usually is. So I dare to say that the real result of this initial filtering exercise leaves us with about 230 or 225 days to produce whatever deliverables are expected. But wait, there is more…

The aforementioned 225 available days need to have paid vacations deducted as well. Now, leave-time varies a lot across countries & legislations. Let´s again use statistics as our allies: world average paid-day vacations based on a five-days work week is 16, and the mode is 20 (source: Wikipedia, these final aggregated numbers were calculated by Fernando). So now we are down to about 205 days to work. Is this the magic number? No, there is always a catch

The 205 days are also a mirage: this number is not accounting for sick, grief and other type of leaves, not to mention travelling days if your endeavor implies such needs. So at the end, I believe we have circa 200 days to go per individual, per calendar year. For the sake of keeping it short & sweet, I am not going in detail about historical trends on leave days. Let´s just mention that diminishing working hours is a historical fact and that 4 days work week is one of the big topics of our time: “experiments” on this idea are happening as we speak. All that being said, and for the peace of your minds, the translation of the work days into work hours provides some relief, especially now that work-from-home is ubiquitous and extended working hours are a new normality: to what extent this simultaneous trend counters/balances the day availability reduction is yet to be assessed as the post-COVID era matures.

As a conclusion, I want to leave you with three ideas in mind: first, if your projects run on a 5 work days week basis, you have in fact about 200 work days per year to go (in other words, you loose 45% upfront!). Secondly, if time is of the essence (and according to my experience, it always is) we should consider for budget to work during Saturdays and/or double or triple shifts and/or a follow-the-sun tactic. A buffer for delays should be embedded into the plan as well. And then last but not least: at the end, our results depend not so much on calendars but on productivity. The point is simple: one truly devoted, focused hour – not to mention a day of undivided attention – produces more relevant outcomes than hours of “multitasking” and mediocre efforts. So let´s strive to be human and deal with one thing at a time – the correct one, the current priority – with all our capabilities and skill in this brand new 2021.

My sincere best wishes to you and your kin, may this new cycle around our star be more productive, focused, happy and healthy for all Humankind.

Fernando

Photo by Debby Hudson on Unsplash

Disciplina / Discipline

“El objeto de la disciplina es fomentar la libertad.” Henry Miller

VERSIÓN EN ESPAÑOL / ENGLISH VERSION BELOW

Sin darle muchos rodeos al asunto, quiero que conversemos hoy sobre (¿cómo adivinaste?) la disciplina. Curiosamente, si le da Usted una ojeada a lo que el diccionario nos expone sobre su significado, posiblemente no sea lo que Usted y yo teníamos en mente (click aquí, definición DRAE). Porque cuando hablamos de disciplina, nos referimos normalmente (al menos así lo entiende quien les escribe) a esa capacidad de auto-gestionarnos, de seguir una serie de reglas y lineamientos auto-establecidos. Algo así como de meternos en cintura y apegarnos estrictamente a lo decidido. Supongo que se puede deducir algo por el estilo al rejuntar las diferentes acepciones del DRAE, pero por lo menos a mí me parece que no está explícitamente así explicado. En fin…

“Para ser grande hace falta un noventa y nueve por ciento de talento, un noventa y nueve por ciento de disciplina y un noventa y nueve por ciento de trabajo.”

William Faulkner

Más allá de vanos revoloteos dizque conceptuales, quería compartirles una conclusión a la que llegué en estos tiempos tan convulsos que vivimos. Una conclusión derivada, fundamentalmente, de las cuitas y luchas personales… pero que viene también alimentada por el contexto local, nacional y mundial. Una conclusión evidente que podrá pasar por boba… pero no por eso es menos cierta e importante. Y es que a Usted – y a mí primero que todos – nos falta disciplina. Sí señor, sí señora. Nos falta mucha pero muchísima disciplina. Escúcheme. Nos falta la capacidad de imponernos metas, rutinas y reglas. Pero sobre todo, nos falta el coraje y la disciplina de cumplirlas día a día, semana a semana, mes a mes, año con año – pulgada a pulgada. Y es que ahí está la trampa: es fácil escribir propósitos generosos y metas ambiciosas, pero ceñirnos a ellos sin pausas ni ambages, seguirlos concienzudamente hasta el final, eso es muy difícil. Ahorro, ejercicio, excelencia laboral, estudio & aprendizaje, dieta, lectura, hábitos, hobbies: todo eso requiere tiempo, energía y dedicación. Requieren disciplina. La idea es aplicable en todas las escalas, con ejemplos desde las finanzas estatales pasando por el manejo de los recursos naturales y nuestra resiliencia como especie.

Porque, hoy más que nunca, en medio de esta crisis mundial que arrastra naciones, sociedades, costumbres y familias, debemos mantener las metas claras, hacer los ajustes del caso a nuestros hábitos y disciplinarnos como nunca, siguiendo estrictamente el plan. Para no enfermarnos. Para mantenernos cuerdos. Para no engañarnos. Para no echar la culpa al otro. Para cuidar del prójimo. Para no ser de los “buenos”, sino de los “imprescindibles” a los que cantaba el poeta: en dos platos, para no aflojar.

Sigamos adelante – está en nosotros salir de esto. Les deseo toda la disciplina del mundo.

Con cariño,

Fernando

ENGLISH VERSION / VERSIÓN EN ESPAÑOL ARRIBA

Cutting to the chase, today I want to talk about (guess it) discipline. Curiously enough, if you take a look at the Oxford dictionary (click here for it), the definition possibly in our minds for this word is not the first one therein listed. Because when speaking about discipline (at least this is how your columnist understands it) we are talking about the ability to self-manage, to control our impulses & instincts and exert our will above them all. Something like self-regulation and sticking to a predefined decision. It calls my attention that that is not the first statement in the dictionary, but I guess that is not the main point here to discuss.

“There are men that fight one day and are good, others fight one year and they’re better, and there are those who fight many years and are very good, but there are the ones who fight their whole lives and those are the indispensable ones”

Bertolt Brecht

Thus, beyond vane intelectual disquisitions, I want to share a conclusion which hit my mind during this convulse times. It is a conclusion derived mostly from my own personal fights & struggles; but which also is fed from the local, national and global context. A conclusion that may be evident but that it is also true and important. And it is that You and I, All of us, we lack discipline. Yes sir. Yes madame. We lack tons of discipline. Listen to me: we lack the courage and the discipline to define goals, routines and rules and to commit & fulfill those. Day by day. Week by week. Month by month, year by year – an inch at a time. Precisely, there´s the catch.. It is so easy to desire for the good and to think about big goals… but sticking to those, without pause or hesitation, that is really hard. Savings, exercise, professional excellence, studies & learning, reading, hobbies: all that demands time, energy and commitment. All those good things require discipline. The idea applies at all scales, with examples ranging from national budgets and plans, to our approach to natural resources and ultimately our resilience as an species.

Today, more than ever, within this vortex dragging nations, societies, families and habits, we must keep our goals clear, make the required adjustments to daily routines and stick to the plan. So not to get sick. So to stay sane. So to avoid tricking ourselves. So not to blame the neighbor. So to care for each other. So to be part not just of the “good” ones, but of the “indispensable” ones sang by the poet: in short, so not to fail.

Let´s keep fighting – it is within us to prevail. I wish to you all the discipline in the world.

With sincere regards,

Fernando

Photo by Samuel Girven on Unsplash

Opinión: Manchadas Investiduras / Opinion: Stained Investitures

“Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública.”

Thomas Jefferson (1743-1826)

VERSIÓN EN ESPAÑOL / ENGLISH VERSION BELOW

Dice la enciclopedia que investidura significa “1. Acción y efecto de investir. 2. f. Carácter que se adquiere con la toma de posesión de ciertos cargos o dignidades”. No sé a Usted, pero a mí me resulta un concepto maravilloso, una idea de supremas y delicadas implicaciones. Lo que está diciéndonos esta definición es que debería existir una vinculación directa entre el carácter que exhibe una persona y el rango ostentado. En otros términos, el carácter de la persona debería elevarse a la altura del cargo y no lo contrario, lo cual sería entonces un ajuste antojadizo de la nobleza del cargo a las particularidades del individuo. Porque estamos hablando de cargos de importancia: Presidencia, Diputados, Senadores, Magistrados, Ministros, Altos Ejecutivos…

Lo anteriormente dicho, por supuesto, no implica que el ostentar un alto cargo – particularmente en lo público – signifique renunciar a “ser uno mismo” y convertirse en un “robot propiedad del Estado” o algo por el estilo. Quiere decir que hay cargos tan importantes que, tal como lo expresa Jefferson en la cita arriba mencionada, la persona como tal debería considerarse durante el tiempo que lo ejerza una propiedad pública, con las implicaciones del caso. O como le dijeron a cierto superhéroe dado a las telarañas, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” (o se enredará en la telaraña del poder, agregamos nosotros). Es así, ser Presidente o Ministro, por ejemplo, implica escrutinio constante, control permanente del temperamento, voluntad de diálogo, altísima capacidad de escucha, respeto absoluto a la Ley. Debe haber también observancia de los canales oficiales de comunicación y de los debidos procesos, entre muchos otros requerimientos y demandas del puesto.

Sin embargo, este nuevo siglo ha empoderado como nunca al individuo en demérito del cargo. Cualquiera puede tener una cuenta en redes sociales y desde ahí, saltarse cualquier protocolo. Las consecuencias de esta política a golpes de 280 caracteres (Twitter) & similares han probado ser negativas. Estos megafonos digitales empoderan a los impulsivos, engordan a los ególatras, emborrachan de poder a los codiciosos y ciegan a los testarudos. La comunicación fluye en una vía, saltándose protocolos destinados a filtrar errores, validar datos y mejorar argumentos. Es una receta incendiaria que está dañando a la democracia y a la sociedad, pues se nos está olvidando que la persona que ostenta el cargo es temporal, que hay una institucionalidad, leyes, protocolos y procesos que deben ser respetados: son inmanentes al puesto, más allá del periodo que fulano o mengano lo ejerzan. En pocas palabras: se nos está borrando la democracia y el Estado a punta de tweets; y están quedando en vez de estas primordiales ideas solamente nombres y apellidos, líderes de papel, caudillos de pacotilla.

El culto a los personajes en cargos públicos está destruyendo sociedades

Esta enfermedad fluye del político hacia el pueblo y del pueblo hacia el político. No considero prudente que el que ostenta el cargo público use sus redes sociales personales para tratar asuntos públicos, ni tampoco considero que la sociedad deba alimentar esta práctica con “likes” y similares. Como un extraño culto, el político se “enamora” de sí mismo, y el pueblo alimenta su futil pasión. Además, los cultos son dogmáticos, y no hay espacio para preguntas o cuestionamientos. Tristemente, creo también que es utópico pensar en un cambio en el futuro próximo: los colectivos son demasiado emotivos, los egos son muy grandes y los réditos muy tentadores.

Dicho lo anterior, sirvan estas breves líneas como una señal de advertencia: deberíamos implementar algún tipo de mecanismo legal que demande el uso de procesos & canales oficiales de comunicación a los políticos en el cargo. En mi mente, preveo sistemas de inteligencia artificial en conjunto con consultores que hagan un control de calidad. Sí, un filtro que evite tanta tragicomedia, estupideces que van desde “horrores” de ortografía hasta compartir teorías de la conspiración, comparaciones insultantes y tanta otra basura. ” Supongo que sigue siendo cierto aquello de que “Errare humanum est”, pero cuando se ostentan estos cargos, hay que cuidarse un poco más, ¿no? Al final de cuentas, el cargo y sus atribuciones no le pertenecen al funcionario de turno, y el puesto es más importante que el nombre en estos casos. Hoy más que nunca, los políticos se están sirviendo del puesto para “mercadear & vender” sus nombres, cuando se supone que están al servicio del puesto y no lo contrario.

Dice además el diccionario que Carácter es “Condición dada a alguien o a algo por la dignidad que sustenta o la función que desempeña.”. Hagamos que esa condición sea precisamente así: digna del alto cargo desempeñado. Ser Presidente, Ministro, Diputado, Defensor de los Habitantes, Contralor, Magistrado y otros cargos semejantes, eso es un honor y una responsabilidad: no destruyamos la dignidad del puesto y las bases de la democracia a punto de egos rechonchos, falacias engañosas, ignorancia empoderada y lenguas emponzoñadas.

Damas y caballeros, en conclusión, tengamos todos un poco más de formalidad, protocolo y corrección, por favor.

Fernando


ENGLISH VERSION BELOW / VERSIÓN EN ESPAÑOL ARRIBA

“When a man assumes a public trust he should consider himself a public property.”

THOMAS JEFFERSON (1743-1826)

The encyclopedia says that investiture means “1. Action and effect of investing. 2. f. Character that is acquired with the taking of possession of certain positions or dignities ”. I don’t know about you, but I find it a wonderful concept, an idea with supreme & delicate implications. What this definition is telling us is that there should be a direct link between the character a person exhibits and the rank he or she holds. In other words, the character of the person should rise to the position and not the opposite, which would then be a whimsical adjustment of the nobility of the role to the characteristics of the individual. Because we are talking about positions of importance: Presidency, Senators, Magistrates, Secretaries, Senior Executives …

The aforementioned, of course, does not imply that holding high office – particularly in the public sphere – is a synonym of giving up “being yourself” and becoming a “state-owned robot” or something like that. It means that there are positions so important that, as Jefferson puts it, the person as such should be considered during the time they exert it a public property, with the implications of the case. Or as they told a wall-climbing superhero, “with great power comes great responsibility.” Thus, being President, for example, implies constant scrutiny, permanent control of temperament, willingness to dialogue, the highest capacity to listen, absolute respect for the Law. There must also be observance of the official communication channels and the due processes, among many other requirements and demands of the position.

However, this new century has empowered the individual in demerit of office as never before. Anyone can have an account on social networks and from there, skip any protocol. The consequences of this policy in 280-character hits (Twitter) & the like have proven negative: these digital megaphones empower the impulsive, fatten the egotistical, make the greedy drunk with power, and blind the stubborn. Communication flows in one way, bypassing protocols designed to filter errors, validate data, and improve arguments. It is an incendiary recipe that is damaging democracy and society, because we are forgetting that the person who holds the position is temporary, that there is an institutional framework, laws, protocols and processes that must be respected: they are immanent to the position; regardless the period that anyone holds the chair. In short: democracy and the state are being erased by tweets; and instead of these primordial ideas only names and surnames are remaining.

The cult to personalities in public office is destroying societies

This disease flows from the politician to the people and from the people to the politician. I do not consider it prudent for those who hold public office to use their personal social networks to deal with public affairs, nor do I consider that society should feed this practice with “likes”. Like a strange cult, the politician “falls in love” with himself, and the people feed his futile passion. And cults are dogmatic: there is no space to ask or challenge – its a blank check to the man holding the chair. Sadly, I also think that it is Utopian to think of a change in the near future: collectives are way too emotive, the egos are very large and the returns very tempting.

That said, may these brief lines serve as a warning signal: we should put in place some kind of legal mechanism that demands the use of official communication processes & channels from politicians in office. In my mind, I envision artificial intelligence systems in conjunction with consultants doing quality control. Yes, a filter that avoids so much tragicomedy, stupidities ranging from spelling “horrors” to sharing conspiracy theories, insulting comparisons and so many other bloopers. “I suppose it is still true that “Errare humanum est “, but when these positions are held, you have to be a little more careful, shouldn´t you? Bottomline, the “chair” & its attributes do not belong to the person sitting, and it is more important than him/her. Today like in no other time in history, politicians are using the office to “market & sell” their name: shouldn´t be the case, they are supposed to serve their role, and not to be served through it.

The dictionary also says that Character is the “Condition given to someone or something due to the dignity it supports or the function it performs.” Let us rise the condition to the dignity of the role and be worthy of the high position held. Being President, Secretary, Senator, Magistrate and similar is an honor and a responsibility: let´s not destroy the dignity of the office and the foundations of democracy to the march of chubby egos, deceptive fallacies, empowered ignorance and poisoned tongues.

Ladies & Gentlemen, in conclusion, let us have a little bit more formality, elegance and correction, please.

Fernando

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Foto: RESPIRA / Photo: BREATH

ESPAÑOL: tomada mirando directamente al cielo a la sombra de este vergel, el encuadre no está mal, pero el verdadero mérito técnico de la foto es más bien de la cámara. De alguna manera, el modo automático en el teléfono hizo un trabajo excelente con la retadora y truculenta luz del mediodía.

Más allá de esos detalles, no sé a Ustedes pero a mí esta imagen me provoca una lenta, pausada, profunda y deliciosa inhalación. Solo miren fijamente ese verdor. Respiren. Bocanada. Oxigenación. Todo va más despacio. Todo vuelve a hacer sentido. Paz…

Que estén bien.

Fernando


ENGLISH: shot looking directly to the sky under the shadow of this “friend”, the framing is not bad, but the true technical merit of the photo is on the camera. Somehow, someway, the cheap phone adapted really well to the challenging light conditions of the tropical noon.

Beyond those details, I don´t know about you but the message makes me take a profound, deep, slow and delicious breath. Just take a look at that shining green tone. Inhale. Oxygen flowing. Everything goes slower. Everything falls naturally in place. Peace…

Best to you,

Fernando

Foto: Oro y Azul / Photo: Gold and Blue

ESPAÑOL: la fuerza del color de estas fotos es simplemente irresistible. Toda una mañana de verano capturada por el lente. Es la mañana, siempre nueva, siempre llena de esperanzas.

ENGLISH: the color´s strength in these shots is irresistible. An entire summer morning captured by the lens. Morning has broken…


Una de pajaritos…

Está lloviendo. Es extraño. No debería pasar tal cosa en esta época del año pero (parafraseando a Galileo) “y sin embargo nos llueve”. Al mismo tiempo hace mucho, mucho calor – mañanas de sol inmisericorde seguidas de chubascos por la tarde. Y entre los dos extremos una tregua, un evento, una gala a la que estamos todos invitados. ¿Los ha escuchado Usted? Es un coro que canta por quince minutos. Sí, como una inmensa alabanza, una cortina de voces se alza desde todas partes: los pajarillos presienten la lluvia y cantan, gorjean y celebran. Regocijo. Es un milagro. Desde los sedientos árboles, las aves invocan al agua que caerá del cielo. Saben lo que significa. Saben agradecerlo. Y cantan. Sí. Con que alegría, con que candor, con que entusiasmo. Elegía. Poema. Cante. Invocación. Por todos los cielos, ESCUCHEMOS: cantan… como cantan. Eso sí es cantar.

Un abrazo amigos.

Fernando

Fer

Photo by Micah Hallahan on Unsplash