¡Qué sabio es saber que no sabemos! / The wisdom behind our accepted ignorance.

Fotografía de un tardígrado, quizá la criatura más resiliente del planeta. Miden aprox. 0.5mm / Photo of a tardigrade, perhaps the most resilient creature on the planet. Approx. 0.2in.
ESPAÑOL:
Lo admito, la ignorancia me apasiona. Bueno, lo que quiero decir es que me entusiasma reconocer que sabemos muy poco y cuán recientes son nuestras revelaciones. Al pensarlo siento como si me poseyera el espíritu de un tal Sócrates y me sacudiera violentamente, exigiéndome humildad, apertura y contrición. Aprovechando tan filosófico rapto (por no decir ateniense posesión) únanse a un viaje de descubrimiento, les prometo que también les entusiasmará.
1543, Alemania: Copérnico publica su obra magna postulando que la Tierra no es el centro del Universo y que giramos alrededor del Sol. 1610: Galileo apunta al cielo y comprueba las ideas de Copérnico y sufre la persecución de la iglesia por ello (“Eppur si muove.”) Holanda, 1670: Antonie van Leeuwenhoek apunta un sencillo microscopio a una gota de agua y descubre la existencia de los microorganismos. Estos seres son las bacterias, protozoarios, virus y similares que componen al menos el 15% de la biomasa del planeta (los animales somos alrededor del 2%) y que habitan literalmente todo, desde la atmósfera alta hasta los océanos y kilómetros bajo la superficie de la tierra, pasando por nuestras entrañas. Su descubridor fue ampliamente atacado en su momento por presentar una “insensatez”. 1740-1800: Benjamin Franklin y otros pioneros descifran la naturaleza de la electricidad. 1773: descubrimiento de los tardígrados, pequeños animales que en su estado de hibernación se muestran “a prueba de todo” pues pueden resistir desde el calor extremo, la desecación, el frío intenso, la radiación y hasta el vacío del espacio. 1801: Thomas Young demostró la extraña dualidad onda-partícula de la luz. Esta es buena: hace solo ~200 años (1824) se presenta al fósil del Megalosaurus, primer dinosaurio formalmente reconocido. Esos animales reinaron por casi 200 millones de años, y nosotros nos dimos cuenta hace tan solo 200… una jurásica diferencia. Una vez más, los ataques y burlas ante el descubrimiento fueron la norma en su tiempo. Luego a mediados del siglo XIX, Charles Darwin publicó su teoría de la evolución por selección natural, coincidiendo con Pasteur y Koch y su teoría de los gérmenes como causantes de enfermedades (anteriormente las explicaciones rayaban desde los “humores”, los “malos aires” y los castigos divinos). En 1869, desde Rusia, Dmitri Mendeléyev presentó al mundo a los elementos químicos organizados en la tabla periódica, sufriendo burlas y escarnio público por considerarse “adivinación” o “misticismo” al proponer la existencia de elementos aún no descubiertos. Casi empezando el siglo anterior, Henri Becquerel y los Curie descubrieron la radioactividad, abriendo la puerta a la era atómica: tratamientos para el cáncer, reactores, fisión, fusión y lamentablemente las armas nucleares.
“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.”
Isaac Newton
Vamos ahora al siglo XX. 1903: primer vuelo de los hermanos Wright – muy a pesar de lo predicho por el cálido de Lord Kelvin (pun intended), quien en 1895 dijo: “El vuelo de máquinas más pesadas que el aire es impracticable, si no totalmente imposible” y en 1902: “No tengo ni un ápice de fe en la navegación aérea que no fuese en globos” -. 1905: Albert Einstein postula la teoría especial de la relatividad, y diez años después, la relatividad general. El hito siguiente es mi favorito: en 1924 Edwin Hubble demostró que el universo se extendía mucho más allá de la Vía Láctea. Sí, leíste eso bien: hace solo un mísero siglo pensábamos que el Universo era la Vía Láctea (hoy sabemos que hay por lo menos dos billones (sí, billones con B) de galaxias en el Universo. Para efectos de comparación nótese que la primera imagen de campo profundo del telescopio espacial James Webb (conocida como SMACS 0723), que abarca una porción del cielo equivalente a un grano de arena sostenido con el brazo extendido, capturó miles de galaxias. ¡Ups! Pequeño error de juicio por nuestra parte… Década de los 30, Meitner y Hahn lograron la fisión nuclear, Fritz Zwicky propone la existencia de la materia oscura y Baade postula la existencia de las hoy “rutinarias” supernovas. En 1938, el hallazgo de un pez celacanto vivo en Sudáfrica conmocionó a la biología al tratarse de una especie considerada extinta hace millones de años. 1957: lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik. Avanzando a la década de 1960, la confirmación de la tectónica de placas validó finalmente la deriva continental de Mr. Wegener, a quien tanto ridiculizaron en vida. 1969: Brock descubre a los microorganismos extremófilos capaces de vivir en aguas ardientes. A partir de ahí, se expande el concepto con nuevas especies capaces de soportarlo todo: extrema acidez, radiación, frío y altas presiones (incluyendo las habilidades del ya mencionado tardígrado). Por supuesto, ese mismo año aluniza el Apolo 11. 1971: se comprobó que Cygnus X-1 era el un agujero negro – el primero formalmente en registro. Seis años más tarde (hace 48 años), el sumergible Alvin halló vida quimiosintética en fuentes hidrotermales abisales. Esto fueun descubrimiento biológico asombroso: son seres que habitan en la más absoluta oscuridad, kilómetros bajo la superficie y no requieren de la energía solar para sobrevivir. Encontramos de la nada ecosistemas de gusanos, crustáceos, y bacterias que se alimenta del calor y los químicos emanados por fuentes termales en el fondo de los océanos, sin mediar fotosíntesis de por medio – impresionante. En 1989 se descubren los extraños rayos en la alta atmósfera llamados “Sprites” y “Elves”, algo anteriormente calificado como leyendas de pilotos comerciales. En 1992, se confirmó la presencia de hielo en Marte (acabando con décadas de burlas sobre “perseguir espejismos”). Y luego, menudo logro: hace solo 31 años, en 1995, se detecta el primer exoplaneta (hoy hay más de 6000 formalmente reconocidos y 8000 más en investigación, y la cuenta solo sigue subiendo). Ya en el siglo XXI, la misión LCROSS confirmó en 2009 la existencia de agua en la Luna, mientras que en 2015 la colaboración LIGO detectó por primera vez ondas gravitatorias. Nuevo hito: detección del primer objeto ajeno al Sistema Solar, el aún polémico “Oumuamua”, sobre cuya naturaleza los astrónomos no se ponen de acuerdo. Para finalizar este alocado recuento, una nueva frontera: en 2022, el despliegue de los Modelos de Lenguaje de Gran Escala (LLM) marcó la llegada de una inteligencia artificial generativa plenamente funcional, casi un “alienígena” pensante activo en el planeta.
“El problema fundamental del mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas.”
B. Russell
Nuestra especie – el homo sapiens – tiene aproximadamente unos 300.000 años por aquí, contrastemos esa cifra con el anterior recuento que no abarca ni siquiera cinco siglos. Nuestro limitadísimo conocimiento es muy reciente, está evolucionando todo el tiempo y solo nos abre la razón a más y mejores preguntas. Hubo un tiempo en que el Sol giraba en torno nuestro, en que los rayos eran el martillo de los dioses, en que nos enfermábamos por castigo divino, en que los seres vivos estaban hechos de sustancias mágicas, en que no existían los dinosaurios, en que toda la vida del planeta dependía de la fotosíntesis, en que nada más pesado que el aire podía volar, en que no sabíamos de la radioactividad… ¡y todo eso siempre había estado ahí! Era cuestión de abrir la mente y mirar no solo con nuevos instrumentos, sino con nuevos ojos. Una compilación como la anterior debe impelernos a la humildad: la evidencia es incontestable y la honestidad intelectual debería ser la marca de nuestra humanidad. Mi punto es: ¿Cuántas de estas ideas serán revisadas a futuro – o ya sin eufemismos – ¿qué tan equivocados estamos hoy por hoy, y qué tanto lo estaremos mañana? ¿Por qué somos tan reacios a los nuevos descubrimientos y tan prontos a atacar y ridiculizar a nuestros pioneros? ¿Qué clase de absolutas sorpresas nos esperan aún en el fondo de los océanos, en los hielos y las profundidades de Marte, en los océanos de Encelado, en Europa, en Titán? ¿Qué habrá en esos casi infinitos otros mundos alrededor de otras tantas estrellas? ¿Hasta dónde llegará la Inteligencia Artificial? ¿Habrá algo más allá de la muerte? ¿Qué es la consciencia? ¿Qué hay más allá del límite visible del Universo? ¿Qué son la materia y la energía oscuras? ¿Será posible viajar en el tiempo? Se me ocurren tantas y tantas preguntas, y ninguna es descabellada. Simplemente es de sabios saber que no sabemos. Humildad, apertura, esperanza.
Han pasado casi 2500 años pero Sócrates aún nos susurra al oído: “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia”. Qué hermoso es saber que no sabemos, que fascinante es abrir la mente y el alma a la posibilidad de nuevos descubrimientos y aventuras.
🖖Larga vida y prospera,
Fernando
ENGLISH:
I admit it, ignorance fascinates me. Well, what I mean is that I am thrilled to acknowledge how little we know and how recent our revelations are. Thinking about it makes me feel as if I were possessed by the spirit of a certain Socrates, shaking me violently and demanding humility, openness, and contrition. Taking advantage of such a philosophical rapture (not to say Athenian possession), join me on a journey of discovery—I promise you will be thrilled too.
1543, Germany: Copernicus publishes his magnum opus, postulating that the Earth is not the center of the Universe and that we revolve around the Sun. 1610: Galileo points to the sky, proves Copernicus’s ideas, and suffers persecution by the church for it (“Eppur si muove.”) Netherlands, 1670: Antonie van Leeuwenhoek points a simple microscope at a drop of water and discovers the existence of microorganisms. These beings are the bacteria, protozoa, viruses, and the like that make up at least 15% of the planet’s biomass (we animals are around 2%) and literally inhabit everything, from the upper atmosphere to the oceans and kilometers below the Earth’s surface, including our insides. Their discoverer was widely attacked at the time for presenting “foolishness.” 1740-1800: Benjamin Franklin and other pioneers decipher the nature of electricity. 1773: Discovery of tardigrades, tiny animals that in their hibernation state prove to be “indestructible” as they can resist extreme heat, desiccation, intense cold, radiation, and even the vacuum of space. 1801: Thomas Young demonstrated the strange wave-particle duality of light. This is a good one: only ~200 years ago (1824), the fossil of the Megalosaurus, the first formally recognized dinosaur, was presented. Those animals reigned for nearly 200 million years, and we realized it just 200 years ago… Holy Jurassic difference, Batman! Once again, attacks and mockery toward the discovery were the norm in its time. Then, in the mid-19th century, Charles Darwin published his theory of evolution by natural selection, coinciding with Pasteur and Koch and their germ theory of disease (previously, explanations ranged from “humors” and “bad air” to divine punishments). In 1869, from Russia, Dmitri Mendeleev presented the chemical elements organized in the periodic table to the world, suffering mockery and public scorn for it being considered “divination” or “mysticism” when proposing the existence of undiscovered elements. Almost at the start of the previous century, Henri Becquerel and the Curies discovered radioactivity, opening the door to the atomic age: cancer treatments, reactors, fission, fusion, and unfortunately, nuclear weapons.
“Education is a progressive discovery of our own ignorance.”
W. Durandt
Let’s move now to the 20th century. 1903: The Wright brothers’ first flight—much to the dismay of what was predicted by such a hot character as Lord Kelvin (pun intended), who in 1895 said: “Flight by machines heavier than air is impractical, if not utterly impossible” and in 1902: “I have not the smallest molecule of faith in aerial navigation other than ballooning.” 1905: Albert Einstein postulates the special theory of relativity, and ten years later, general relativity. The next milestone is my favorite: in 1924, Edwin Hubble demonstrated that the universe extended far beyond the Milky Way. Yes, you read that right: just a miserable century ago, we thought the Universe was the Milky Way (today we know there are at least two trillion [yes, trillion with a T] galaxies in the Universe). For comparison, note that the first deep-field image from the James Webb Space Telescope (known as SMACS 0723), which covers a slice of sky equivalent to a grain of sand held at arm’s length, captured thousands of galaxies. Oops! A slight error in judgment on our part… In the 1930s, Meitner and Hahn achieved nuclear fission, Fritz Zwicky proposed the existence of dark matter, and Baade postulated the existence of what are now “routine” supernovae. In 1938, the discovery of a live coelacanth fish in South Africa shocked biology, as it was a species considered extinct for millions of years. 1957: Launch of the first artificial satellite, Sputnik. Moving to the 1960s, the confirmation of plate tectonics finally validated Mr. Wegener’s continental drift, whom they ridiculed so much during his lifetime. 1969: Brock discovers extremophile microorganisms capable of living in scalding waters. From there, the concept expanded with new species capable of enduring everything: extreme acidity, radiation, cold, and high pressure (including the abilities of the aforementioned tardigrade). Of course, that same year Apollo 11 lands on the moon. 1971: Cygnus X-1 was proven to be a black hole—the first formally on record. Six years later (48 years ago), the submersible Alvin found chemosynthetic life in abyssal hydrothermal vents. This was an astonishing biological discovery: these are beings that inhabit absolute darkness, kilometers below the surface, and do not require solar energy to survive. Out of nowhere, we found ecosystems of worms, crustaceans, and bacteria that feed on the heat and chemicals emanating from thermal vents at the bottom of the oceans, without any photosynthesis involved—impressive. In 1989, strange flashes in the upper atmosphere called “Sprites” and “Elves” were discovered, something previously dismissed as commercial pilots’ legends. In 1992, the presence of ice on Mars was confirmed (ending decades of mockery about “chasing mirages”). And then, what an achievement: just 31 years ago, in 1995, the first exoplanet was detected (today there are more than 6,000 formally recognized and 8,000 more under investigation, and the count just keeps rising). Already in the 21st century, the LCROSS mission confirmed the existence of water on the Moon in 2009, while in 2015 the LIGO collaboration detected gravitational waves for the first time. A new milestone: detection of the first interstellar object from outside the Solar System, the still-controversial “Oumuamua,” whose nature astronomers still cannot agree on. To conclude this wild recount, a new frontier: in 2022, the deployment of Large Language Models (LLMs) marked the arrival of a fully functional generative artificial intelligence, almost an active thinking “alien” on the planet.
“Real knowledge is to know the extent of one’s ignorance.”
Confucius
Our species—Homo sapiens—has been around for approximately 300,000 years; let us contrast that figure with the previous recount, which does not cover even five centuries. Our extremely limited knowledge is very recent, it is evolving all the time, and it only opens our minds to more and better questions. There was a time when the Sun revolved around us, when lightning was the hammer of the gods, when we fell ill due to divine punishment, when living beings were made of magical substances, when dinosaurs did not exist, when all life on the planet depended on photosynthesis, when nothing heavier than air could fly, when we knew nothing of radioactivity… and all of that had always been there! It was a matter of opening the mind and looking not only with new instruments, but with new eyes. A compilation like the one above must compel us to humility: the evidence is undeniable, and intellectual honesty should be the hallmark of our humanity. My point is: How many of these ideas will be revised in the future—or without euphemisms—how wrong are we today, and how wrong will we be tomorrow? Why are we so reluctant to accept new discoveries and so prone to attack and ridicule our pioneers? What kind of absolute surprises still await us at the bottom of the oceans, in the ice and depths of Mars, in the oceans of Enceladus, in Europa, in Titan? What will be lurking in those nearly infinite other worlds around so many other stars? How far will Artificial Intelligence go? Will there be something beyond death? What is consciousness? What lies beyond the visible limit of the Universe? What are dark matter and dark energy? Will it be possible to travel in time? So many questions and none is wild or far-fetched. Wisdom is about knowing that we don´t know. Humility, mind openness, hope.
It´s been nearly 2500 and Socrates still resonates in our ears: “True wisdom resides in acknowledging our ignorance”. How enlightening is it to recognize that we don´t know, how fascinating is it to open minds & hearts to the possibility of new findings and running new adventures.
🖖Long life and prosper,
Fernando
OVNIs, UFOs y blasfemias: “Tembláis acaso más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla” G. B.
No. No estamos solos. Porque la Verdad está allá Afuera.

Veinte de enero del año 1600. Era una mañana fría en Roma. Triste. Gris. Tras semanas de “juicio”, el Inquisidor que dirige el proceso, su Eminentísimo y Reverendísimo Señor Cardenal Roberto Bellarmine (dicho sea de paso, Santo canonizado y uno de los 36 Doctores de la Iglesia) dicta sentencia condenatoria, tras la declaración de herejía del Papa Clemente VIII, quien a todas luces conocía a la clemencia solo de nombre. Claro, porque tras la declaración de hereje, el colegio de Inquisidores de Bellarmine dicta pena de muerte para el fraile dominico Filippo Bruno (Iordanus Brunus Nolaus en latín), conocido para nosotros como Giordano Bruno. Y no cualquier muerte. El 17 de Febrero, fecha infame para la posteridad, fue llevado con la lengua atada hasta el sitio de su muerte. Fue luego colgado boca abajo, desnudo. Luego, con cristiana misericordia tras esa tortura, le prendieron fuego a la hoguera bajo su cabeza. “Poned la otra mejilla”. “Amaos los unos a los otros”. “El que esté libre de pecado”. Brillante ejercicio de citas bíblicas nos ilustra este pasaje histórico.
Pero bueno, más allá del dolorosísimo episodio quisiera rescatar ahora la razón por la cual fue quemado vivo Bruno. Lo hago en el contexto de la publicación del último reporte del Pentágono (pasado 25 de junio 2021) sobre avistamientos de los ahora conocidos como “UAPs”, antes llamados “UFOs” – OVNIs en castellano. Y es que la sospecha de que “no estamos solos” no hace más que acrecentarse. El reporte no es concluyente: no lo es en absoluto. Pero, de 144 avistamientos estudiados, solo se pudo explicar 1 evento. Repito: 1 de 144 casos (eso es menos del 1%). Cuando a esa estadística dura se suman las declaraciones de los pilotos de combate involucrados en algunos incidentes y las entrevistas realizadas a los investigadores por medios tan reputados como “The Washington Post” (les comparto el video abajo), hay sobrada evidencia para calificar al informe no ya de tímido sino de encubridor: “The Truth is out there”, decían por ahí. Es cierto: la Verdad está afuera. Lo confieso, coincido firmemente con la no digamos adelantada sino adivinatoria, profética vision del fraile Bruno. Sí, porque hace la bicoca de unos 430-450 años, este libre pensador se atrevió a apoyar el prinicipio Copernicano. Además, se dejó decir que el Universo es infinito y carece de centro. Y para rematar, y aunque Usted no me lo crea, dijo que las estrellas en el firmamento no eran otra cosa sino otros soles alrededor de los cuales podían haber planetas… y que esos planetas lejanos podían sustentar y contener la vida. “Una infinidad de mundos”. Hace más de cuatro siglos. Es para que se le erizen a uno los pelos… clarividencia pura.
Pensémoslo ahora con los datos que la ciencia ha aportado desde esos medievales tiempos. Sabemos que solo en la Vía Láctea, nuestra galaxia, hay algo así como 100 billones de estrellas (un estimado conservador), y además que es una galaxia “típica”. En el Universo visible, hay un aproximado burdo de 10 billones de galaxias. Los astrónomos llegan entonces a la conclusión de que hay algo así como 10.000.000.000.000.000.000.000 de estrellas. No vale la pena ni intentar leer ese número. Son diez sextillones de estrellas solo en el volumen actualmente observable del Universo. Es una cantidad incomprensiblemente grande: muchas, pero muchísimas más estrellas que granos de arena en todas las playas del mundo, nos decía Carl Sagan. Para rematar el argumento, en 1992 (¡es increíble lo reciente del descubrimiento)! se encontró el primer exoplaneta (primer planeta fuera del Sistema Solar). Hoy sabemos que hay al menos un planeta en promedio por estrella, y se descubren nuevas “Tierras” por decenas. Haga Usted entonces los números… las posibilidades son literalmente astronómicas. Pensar que estamos solos, maestros únicos, amos solitarios de la Creación, es por decir lo menos una inocentada. Más aún, creo que ese tipo de pensamiento abreva de la misma fuente que el geocentrismo: en la descabellada idea de que somos literalmente la medida y centro de todas las cosas. Es un enfoque puramente antropocéntrico. Digamoslo mejor, es egocéntrico, narcisista, ególatra. Una idea terriblemente conveniente para nosotros pues supedita al Universo entero – seres vivos, medio ambiente de la Tierra, el Cosmos – a nuestras ordenes e intereses. En el fondo, no hemos avanzado mucho desde los tiempos del Cardenal Bellarmine. Seguimos creyendo que “este asunto” tiene que ver con nosotros como especie – en el mejor de los casos, normalmente lo acotamos hasta al nivel de nacionalidades, religiones e ideologías. Es un enfoque infantil: es “mío” nada más y no lo vamos a compartir. Entonces, cuando alguien se atreve a pensar diferente, hoy como ayer, se quema en la pira de las redes sociales entre llamas de burla, carbones de odio y gritos de ignorancia. “Blasfemia. herejía, conjetura, charlatanería”, vociferan sin argumentos, datos, tolerancia ni respeto. En el fondo, es más bien una oda al aforismo aquel de “prohibido pensar”. Bueno, a todos esos inquisidores y dogmáticos modernos podemos citarles a Bruno, quién tras escuchar la sentencia de muerte, con socarrona sonrisa, ceño fruncido y gesto amenazante se atrevió a decirle a aquel cardenalicio jurado: “Maiori forsan cum timore sententiam in me fertis quam ego accipiam“. Sí, “Tembláis acaso más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla”. Porque aquello no era una sentencia… era la patente aceptación del miedo de aquellos jueces ante la Verdad y sobre todo, ante el poder del libre pensamiento.
Deseo cerrar este breve ensayo compartiendo mi opinión personal. Pienso que la mejor explicación para los increíbles fenómenos detectados aquí mismo en nuestra Tierra (véase testimonio en el video de arriba, un sólido ejemplo) son seres de algún otro sitio, los cuales nos visitan quizás desde hace milenios. Pienso además que aunque ese no fuera el caso (que aún no hayamos tenido “visitantes”, quiero decir), es iluso pensar que estamos solos en el Cosmos. Coincido asimismo con el Dr. Michio Kaku que haremos contacto posiblemente durante este siglo, siquiera fuese recibiendo señales remotas.
Finalmente, creo que la Historia de la Humanidad no es otra cosa sino un muy paulatino viaje a la Humildad, a reconocernos pequeños, muy pero pequeños… y sin embargo, absolutamente indispensables los unos para los otros, junto con el resto de la biosfera, como una sola familia que comparte esta tercera roca desde el Sol.
Larga Vida y Prosperidad,
Fernando
NASA nuestra que estás en los cielos… / Our NASA, who art in heaven…

VERSION EN ESPAÑOL / ENGLISH VERSION BELOW
“Hay que soñar el porvenir, desearlo, crearlo. Hay que sacarlo del alma de las actuales generaciones con todo el oro que allí acumuló el pasado, con toda la vehemente ansiedad de creación de las grandes obras de hombres y pueblos“. Omar Dengo Guerrero, educador costarricense.
He creído captar últimamente un interesante fenómeno. El mismo se presenta particularmente en cierto grupo social: adolescentes y pre-adolescentes de las clases media y alta. Se evidencia como una clara tendencia en el vestir: es una moda. Pero lo interesante es que, si mis limitadas entendederas no me están engañando (no tengo evidencia sólida, lo mío es más bien una percepción, una lectura personal de esa tendencia), detrás de esta moda hay todo un anhelo, una ideología, una esperanza mal disfrazada entre disparos de cohetes y cápsulas espaciales. Me refiero a la creciente tendencia juvenil por utilizar blusas, camisas, gorras y otros aditamentos con el logo de la NASA: entre más grande y vistoso el ícono, pues mejor. Vamos a ver si puedo explicarme mejor a continuación.
Bueno, lo que creo advertir, más allá de modas y pasarelas, es un secreto anhelo. Postulo que este logo es verdaderamente sinónimo de una nueva “fe” marcada por valores humanistas y aventureros. A través de la prenda, se está diciendo “yo creo”. “Creo en la ciencia”. “Creo en el futuro”. “Creo en la exploración y en aventurarnos de lleno en el mañana”. Es esperanza impulsada por cohetes. Son sueños pregonados por astronautas.
Ahora bien, creo importante aclarar que esta tendencia pues no es nada nuevo. Las antiguas glorias del programa Apolo ya habían sembrado fértiles semillas. Sin embargo, la cancelación prematura de los viajes lunares, aunado al cierre del programa del transbordador espacial en los 90s tiraron por la borda mucho de lo andado. No es sino hasta ahora que, con el regreso de los lanzamientos tripulados desde Cabo Cañaveral y las “locuras” de Elon Musk & SpaceX (¿Cápsulas Dragon? ¿Cohetes que regresan y se posan en la Tierra a lo Flash Gordon? ¿Marte en 10 años? ¿Internet global a través de miles de satélites (Skylink)?) es que ha regresado la “fiebre” espacial.
Creo también advertir en la alzada de esta novel ideología el desgaste de otras muchas. Me refiero a toda una variedad de creencias, tanto políticas, así como religiosas y sociales. La pandemia del COVID-19 no ha hecho sino acelerar esta erosión en creencias que van desde la democracia, pasando por lo religioso y hasta económicas & financieras. Y está en la naturaleza humana el llenar los vacíos: necesitamos creer en algo. A pesar de lo que expresa Harari en “XXI Lecciones para el Siglo XXI”, creer está en nuestro más íntimo ser – necesitamos una historia, un cuento, una trama que dé sentido al mundo y nuestro papel en el mismo. Somos razón y sentimiento: es un asunto biológico patente en nuestros dos hemisferios cerebrales. Y las historias no son más que sentimientos condensados.
Pienso además que este anhelo de ir a otros mundos y viajar a las estrellas es mejor que muchos otros: nos unifica como especie, nos impone una meta ambiciosa y conjunta, nos contextualiza ante la inmensidad del cosmos. Creo que sí de escoger ideologías se trata, aspirar a viajar todos en el “Enterprise” no está para nada mal.
Quisiera cerrar diciendo que puedo estar equivocado y que las insignes camisetas con el inconfundible logo “NASA”; orgullosamente lucidas por esos juveniles torsos, pues son solo fetiches vacíos. Tal vez son solo la última invención de modistos y costureras. Pero no es eso lo que pienso. O quizás debería decir, no es eso lo que creo… ni lo que quiero creer.
Entonces… ¡Al infinito y más allá!
Fernando
PS: quisiera cerrar compartiendo una canción que viene a mi mente mientras escribo estas líneas. Los dejo con “Dancing in the Dark”, del “Boss”, Bruce Springsteen. La letra más abajo…
ENGLISH VERSION / VERSION EN ESPAÑOL ARRIBA
I believe to have sensed lately an interesting phenomenon. It occurs particularly in a certain social group: adolescents and pre-adolescents of the middle and upper classes. It makes itself evident as a clear trend in clothing: it is a fashion. But the interesting thing is that, if my limited understandings are not deceiving me (I don’t have solid evidence, mine is more of a perception, a personal reading of that trend), behind this fashion there is a whole desire, an ideology, a hope poorly disguised between rocket fires and space capsules. I’m referring to the trend to use blouses, shirts, hats and other accessories with the NASA logo: the bigger and more colorful the icon, the better. Let’s see if I can explain myself better.
Well, what I think I seize, beyond fashions and catwalks, is a secret longing. I postulate that this logo is truly synonymous with a new “faith” marked by humanistic and adventurous values. Through the garment, “I believe” is being stated. “I believe in science”. “I believe in the future”. “I believe in exploring and venturing fully into tomorrow”. It’s rocket-powered hope. These are dreams trumpeted by astronauts.
Now, I think it’s important to clarify that this trend is nothing new. The ancient glories of the Apollo program had already sown fertile seeds. However, the premature cancellation of lunar exploration, coupled with the closure of the space shuttle program in the 1990s, threw away much of what had been done. It is not until now that, with the return of manned launches from Cape Canaveral and Elon Musk´s & SpaceX “craziness” (Dragon Capsules? Rockets that return & land on Earth a la Flash Gordon? Mars in 10 years? Satellite-powered global internet with Skylink?) is that the space “fever” has returned.
I also see in the rise of this so-called space ideology the wear and tear of many others: a whole variety of beliefs, from the political to the social and the religious. The COVID-19 pandemic has only accelerated the erosion, with examples ranging from democracy, through religions to economical & financial gospels. And it’s just human nature to fill in the gaps: we don´t like voids, we need to believe in something. Despite what Harari expresses in “XXI Lessons for the XXI Century”, believing is in our most intimate being – we need a story, a tale, a plot that gives meaning to the world and our role in it. We are reason and feeling: it is a patent biological feature, expressed in our two cerebral hemispheres. And stories are nothing but condensed feelings.
I also think that this desire to reach other worlds, to travel to the stars, is better than many others: it unifies us as a species, imposes an ambitious and joint goal on us, contextualizes Humanity in the face of the vastness of the cosmos. If you ask me, in the need of choosing ideologies, aspiring for all of us to travel in the “Enterprise” is not a bad call at all.
I would like to close by saying that I could be all wrong and that these noticeable t-shirts with the unmistakable “NASA” logo; proudly worn by those youthful torsos, are just empty fetishes. Perhaps they are just the latest invention of dressmakers and the fashion world. But that’s not what I think. Or maybe I should say, that’s not what I believe … nor what I want to believe.
Thus… to infinity and beyond!
Fernando
PS: I want to close with a song that comes to my mind when writing this post: the “Boss” himself, Bruce Springsteen, with “Dancing in the Dark”.
DANCING IN THE DARK – B. Springsteen
I get up in the evenin’
And I ain’t got nothin’ to say
I come home in the mornin’
I go to bed feelin’ the same way
I ain’t nothin’ but tired
Man, I’m just tired and bored with myself
Hey there, baby, I could use just a little help
You can’t start a fire
You can’t start a fire without a spark
This gun’s for hire
Even if we’re just dancin’ in the dark
Messages keeps gettin’ clearer
Radio’s on and I’m movin’ ’round my place
I check my look in the mirror
Wanna change my clothes, my hair, my face
Man, I ain’t gettin’ nowhere
I’m just livin’ in a dump like this
There’s somethin’ happenin’ somewhere
Baby, I just know that there is
You can’t start a fire
You can’t start a fire without a spark
This gun’s for hire
Even if we’re just dancin’ in the dark
You sit around gettin’ older
There’s a joke here somewhere and it’s on me
I’ll shake this world off my shoulders
Come on, baby, this laugh’s on me
Stay on the streets of this town
And they’ll be carvin’ you up alright
They say you gotta stay hungry
Hey baby, I’m just about starvin’ tonight
I’m dyin’ for some action
I’m sick of sittin’ ’round here tryin’ to write this book
I need a love reaction
Come on now, baby, gimme just one look
You can’t start a fire
Sittin’ ’round cryin’ over a broken heart
This gun’s for hire
Even if we’re just dancin’ in the dark
You can’t start a fire
Worryin’ about your little world fallin’ apart
This gun’s for hire
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark
Even if we’re just dancin’ in the dark
Hey baby
Dancing In the Dark – Introduction lyrics © Universal Music Publishing Group
