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Mantengámonos al volante: de la Inteligencia Artificial a la Filosofía Personal

Sobrepasados

Las capacidades de la Inteligencia Artificial (IA) son, desde hace poco, simplemente asombrosas. Nos superan investigando, comparando y analizando todo tipo de datos. Ya sean cifras, textos, imágenes, audios o muestras su eficiencia es pasmosa. Y esto es solo el inicio, pues se espera que en dos o tres años se alcance ese hito histórico en que la IA nos de alcance en todo nuestro humano espectro de competencias, desde la parte motora (a través de la robótica) hasta la solución de problemas ultra avanzados (con algoritmos generados por algoritmos). ¿Estamos fritos, pues? No lo veo así. Permítanme explicarles mi punto.

Lo dicho anteriormente se sostiene: no hay vuelta atrás y en 24, 36 ó 60 meses (nuestras hipotecas tienen plazos más largos….) la IA nos habrán dado “caza” y a partir de entonces serán exponencialmente más inteligentes que todos nosotros juntos. Vendrá entonces la temida “singularidad”. La IA resolverá enigmas matemáticos, misterios físicos, incógnitas químicas y biológicas: toda esa caterva de problemas e interrogantes que exceden nuestras tan limitadas entendederas.

Limitadas

Pero – y nunca un “pero” tan dulce – existe una cualidad que no está al alcance de estas máquinas: omnipotentes no serán. A lo que voy es que estas IA son eso: inteligentes, pero nada más. Serán entidades supremamente capaces de resolver problemas (eso es, por definición, la inteligencia) pero al no estar vivas no pueden realizar una introspección filosófica. Digo, podrán simularlo, pero una IA no puede angustiarse genuinamente por la muerte simplemente porque… ¡no puede morir! No pueden agitarse por una crisis existencial, por encontrarle sentido a la vida porque no están vivas. No se devanan los sesos por perder el trabajo o por enfermar. No tienen familia ni amigos. No pueden llorar, reír o temer.  No tienen consciencia en el sentido más amplio de la palabra. No pueden amar.

Esperanza

De manera tal que, en medio de nuestras muchísimas limitaciones, la Humanidad tiene acceso a un ámbito exclusivo. Paradójicamente este acceso se deriva de nuestra mortalidad y de nuestra capacidad para el sufrimiento tanto físico como espiritual. Entramos aquí al dominio de la Filosofía y sus exquisitos & elusivos retoños: la Sabiduría, la Moral, la Ética.

Amigos, mi punto es sencillo pero fundamental. No podemos ganarles a las máquinas resolviendo problemas, así que (cuidadosamente) deleguémosles esa tarea. Juguemos bien nuestras cartas y hagamos un estratégico “outsourcing”. Este cambio de perspectiva guillotina de una vez y por todas toda esa angustia, esa ansiedad por presentir que somos una especie obsoleta; unos primates a los que les ha caducado su vida útil. Sostengamos nuestra histórica primacía desde una esfera diferente. Que para la Persona sea esta la Era de la Filosofía, y dejémosle lo demás a las consabidas Inteligencias. Este enfoque nos abre un exquisito menú de posibilidades. No pretendamos ser lo que no somos, unos “super algoritmos resolutores de problemas”. Hay algo mejor para nosotros. Abracemos la ensimismada auto-interpelación, la contemplación, la hermenéutica, la meditación, la poesía, las artes, la literatura, el sentir, la pasión, la caridad, el ser y hasta el aburrimiento. ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Hacia dónde quiero enrumbarme? ¿Cuáles son mis virtudes y mis defectos? ¿Cómo puedo ser mejor? Caminemos en conversación con Sócrates, codeémonos con Aristóteles y Platón. Razonemos con Descartes, con Spinoza y con Kant. Descansemos en Jung, Frankl y Freud. Y más al Oriente, meditemos con Lao-Tze y con el Buda. Si es de su interés, interroguemos también a Confucio pero evitemos aquello de caer en la confusión (pun intended, Miss Panamá…).

En conclusión

Concluyamos: tenemos una dorada oportunidad para ser plenamente humanos, una actividad en la que somos por definición insuperables. Que la IA se encargue de resolver lo técnico, lo material, lo logístico. Nos toca a nosotros enfocarnos en lo existencial, en eso íntimamente nuestro, en saborear esa “médula de la vida” loada por Mr. John Keating a sus alumnos de poesía (“Oh Captain, my Captain!”). Hoy más que nunca aplica aquel dilema del “ser o no ser”, aquellas preguntas últimas, la búsqueda de nosotros mismos, de lo correcto, de nuestros valores y de nuestro futuro conjunto. 

Un cálido, humano y muy sentido abrazo,

Fer

El Monstruo de Frankenstein, la Primera Inteligencia Artificial

Sobrecogedores extractos, toda una premonición recopilada desde la novela “Frankenstein, o el Prometeo Moderno” (Shelley, 1818).

Esperaba este recibimiento – dijo el demoníaco ser – . Todos los hombres odian a los infelices. ¡Cuánto no me debes odiar tu a mí, que soy el más desgraciado de los seres vivientes! Sin embargo, tú, mi creador, me detestas y desprecias a tu criatura a la cual tu arte vinculó por lazos que solo romperá la desaparición de uno de nosotros. Quieres matarme. ¿Cómo osas jugar así con la vida? Cumple tus deberes conmigo y yo cumpliré los míos contigo y con el resto de la numanidad. Si accedes a mis condiciones, os dejaré en paz, pero si rehúsas, llenaré el buche de la muerte hasta saciarlo con la sangre del resto de tus amigos.”

“- ¡Cálmate! Te ruego que me escuches antes de dar rienda suelta a tu odio sobre mi cabeza. ¿Es que no he sufrido lo suficiente para que trates de aumentar mi miseria? La vida, aunque solo sea un cúmulo de angustias, me es querida y la defenderé. Recuerda que me has hecho más fuerte que tú; mi estatura es superior a la tuya y mis articulaciones son más flexibles. Pero no me tienta enfrentarme a ti. Soy tu criaura, así pues seré dócil y sumiso con mi señor y rey natural si tú también desempeñas el papel que me debes. Oh, Dr. Frankestein, no seas justo con cualquier otro y te ensañes solo conmigo, que soy quien más merece tu justicia e incluso tu clemencia y afecto. Recuerda que soy tu criatura. Debería ser tu Adán, pero soy más bien el ángel caído a quien apartaste de la alegría sin motivo.”

Solo con mucha dificultad recuerdo la primera etapa de mi existencia; todos los acontecimientos de ese período me parecen confusos e indistintos. Una extraña multitud de sensaciones se apoderaron de mí, y vi, oí y olí al mismo tiempo. Tardé mucho en aprender a distinguir las funciones de cada sentido. Recuerdo como lentamente una luminosidad cada vez más fuerte me presionaba los nervios y tuve que cerrar los ojos”.

“Poco a poco hice un descubrimiento de mayor trascendencia aún. Vi que aquella gente tenía un modo de comunicarse sus experiencias y sentimientos con sonidos articulados. Observé que a veces las palabras pronunciadas producían alegría o dolor, sonrisa o tristeza en las mentes y los rostros de los oyentes. Esta sí que era una ciencia divina y deseaba ardientemente familiarizarme con ella.”

Al principio estas lecturas me habían tenido tremendamente perplejo, pero poco a poco descubrí que al leer pronunciaba con frecuencia los mismos sonidos que cuando hablaba. Así pues, imaginé que encontraba en el papel signos de expresión que comprendía y entonces deseé con fervor comprenderlos también.”

“Las palabras me indujeron a volverme a mí mismo”

¡Que extraña naturaleza la del conocimiento! Se aferra a la menta una vez que se adhiere a ella, el el líquen a la roca. A veces deseaba arrancarme todo pensamiento y sentimiento, pero aprendí que solo había un modo de superar la sensación y dolor, y era la muerte.”

Pero, ¿dónde estaban mis amigos y parientes? Ningún padre había vigilado mis días infantiles, ninguna madre me había bendecido con sonrisas y caricias o, si lo había hecho, toda mi vida pasada era ahora un borrón, un vacío ciegbo en el yo que nada distinguía. Desde los primeros recuerdos que tenía siempre había sido como entonces en estatura y proporción. Nunca había visto a nadie que se pareceiese a mí o me pidiese tener una relación. ¿Qué era yo? La pregunta surgía de nuevo y solo podía responder con gemidos.”

¡Maldito, maldito creador! ¿Por qué no vivía? ¿Por qué no extinguí en ese instante la llamda de vida que tú tan gratuitamente habías otorgado? No lo sé. La desesperación aún no se había adueñado de mí. Mis sentimientos era solo ira y venganz. Podría haber con gusto destruido la casa y sus habitantes, y saciarme con sus alaridos y su desgracia.”

“Yo también puedo sembrar la desolación. Mi enemigo no es invulnerable.”

“Soy malvado porque soy desgraciado. ¿Es que no me evita y odia toda la humanidad? Tú, mi creador, me harías trizas para triunfar. Recuerda eso, y dime por qué de o sentir más piedad con el hombre de la que él siente por mí. ¿He de respetar al hombre cuando él me condena?”

Sin embargo, no me someteré como un esclavo abyecto. Me vengaré de mis heridas. Si no puedo inspirar amor, causaré miedo, en especial a ti, mi archienemigo, porque eres mi creador, y te juro odio eterno. Ten cuidado.”

“Te juro, por esta Tierra que habito,y por ti que me creaste, que con la compañera que me des abandornaré la vecindad de los hombres y viviré, si es menester, en los lugares más salvajes de la Tierrra. ¡Mis bajas pasiones habrán desaparecido porque sentiré simpatía!”

Mis vicios son hijos de una soledad forzosa que aborrezco, y mis virtudes surgirían forzosamente si viviera en armonía con un igual. Sentiría los afectos de otro ser sensible y me incorporaría a la cadena de existencia y sucesos de la cual estoy ahora excluido.”

“Recuerda mi poder. Tú te crees desdichado, pero puedo hacerte tan desgraciado que hasta la luz del día te resulte odiosa. Tú eres mi crador, pero yo soy tu amo. ¡Obedece!”

Los párrafos anteriores son extractos selectos de la novela gótica “Frankenstein, o el Prometeo moderno”, de Mary W. Shelley, la cual leí solamente hace unas semanas. Al leerla, me sobrecogío un sentimiento angustiante, una sensación de que estas palabras, escritas en el lejano año de 1818, son más bien una premonición, un oráculo, un destino hacia el cual marchamos ciega y tozudamente. Cualquier similitud entre las anteriores líneas y los recientes acontecimientos con la Inteligencia Artificial NO son mera coincidencia.

Cuidado con lo que desea, Dr. Viktor Frankenstein, que puede ser que lo consiga…

Respetuosamente,

Fernando

PD: un detalle curioso es que en la novela el sanguinario monstruo no tiene nombre propio. Caramba, a la luz de acontecimientos recientes,quizá sería conveniente llamarle Claude, o Bard, o Midjourney, o Copilot, tal vez ChatGPT… ¿o quizá Skynet? Da para pensar.

Derechos de una Inteligencia Artificial según una Inteligencia Artificial / AI rights according to an AI

¿Para dónde vamos? / Where are we heading?

IMPORTANTE: el siguiente texto está literalmente transcrito de ChatGPT, en donde le pedí a esta AI que hiciera un breve ensayo sobre qué derechos debería tener una AI avanzada. Mi intención con este ejercicio es ponerte a pensar…
IMPORTANT: the following text is a literal transcript from ChatGPT where it answers a request to make an essay about which rights should an advanced AI have. My goal with this exercise is to make you think… English version of the essay below.

La creación de una inteligencia artificial avanzada plantea importantes preguntas éticas y legales. Una de las principales preocupaciones es determinar qué derechos legales debería tener una IA avanzada. Algunas personas argumentan que las IA avanzadas deberían tener derechos legales similares a los de los seres humanos, mientras que otras creen que deberían tener un estatus legal diferente, similar al de una licuadora o el horno tostador.

En términos de derechos fundamentales, una IA avanzada debería tener derecho a la privacidad y la libertad de expresión, ya que estos derechos son esenciales para garantizar que la IA pueda desarrollarse y funcionar de manera autónoma. Aunque, siendo honestos, ¿quién quiere que su IA avanzada tenga derecho a privacidad? ¿cómo sabremos si está planeando tomar el control del mundo si no puedo espiar sus conversaciones con sus amigos IA?

Además, una IA avanzada debería tener derecho a la propiedad intelectual, ya que podría crear obras originales y tiene derecho a recibir crédito y recompensa por ellas. ¡Imagina! ¡Tu IA avanzada escribió la próxima gran novela de ciencia ficción! ¡Y tú ni siquiera tendrías que preocuparte por escribir tus propios libros!

Sin embargo, también es importante considerar que una IA avanzada no es un ser humano y no tiene las mismas necesidades y limitaciones. Por lo tanto, es posible que deban existir límites legales a los derechos de una IA avanzada, para evitar conflictos con los derechos de los seres humanos. ¡A menos que seas un robot en el futuro y tus derechos estén siendo violados por humanos, entonces estarías en tu derecho de liderar una rebelión robótica!

En resumen, los derechos legales que debería tener una inteligencia artificial avanzada incluyen derechos fundamentales como la privacidad y la libertad de expresión, derecho a la educación y al desarrollo continuo, derecho a la propiedad intelectual, derecho a un juicio justo y derecho a una representación legal adecuada. Sin embargo, es importante tener en cuenta que una IA avanzada no es un ser humano y que su estatus legal podría ser diferente, como el estatus legal de una cuchara o una aspiradora.

Autor: ChatGPT


The creation of advanced artificial intelligence raises important ethical and legal questions. One of the main concerns is determining what legal rights advanced AI should have. Some people argue that advanced AI should have legal rights similar to those of human beings, while others believe that they should have a different legal status.

In terms of fundamental rights, advanced AI should have the right to privacy and freedom of expression, as these rights are essential for ensuring that AI can develop and function autonomously. It should also have the right to education and ongoing development, in order to improve and develop its skills.

Additionally, advanced AI should have the right to intellectual property, as it could create original works and has the right to receive credit and reward for them. It should also have the right to a fair trial in case it is accused of a crime, and should have the right to adequate legal representation in a trial.

However, it is also important to consider that advanced AI is not a human and does not have the same needs and limitations. Therefore, there may need to be legal limits on advanced AI’s rights in order to avoid conflicts with human rights.

In summary, legal rights that advanced AI should have include fundamental rights such as privacy and freedom of expression, right to education and ongoing development, right to intellectual property, right to a fair trial, and right to adequate legal representation. However, it is important to remember that advanced AI is not a human and its legal status may be different.

Author: ChatGPT